Durante los últimos días, el país estuvo muy atento al
desarrollo de la visita del papa Francisco. Los medios de comunicación hicieron
amplios cubrimientos de la visita, hasta el punto de tener periodistas
deportivos comentando sermones religiosos. Aparte de registrar cada uno de los
movimientos que el papa realizaba, las redes se inundaron de las frases
inspiradoras y los mensajes motivacionales que conmovieron a más de uno. Muchos
de esos mensajes, los cuales considero demasiado acertados en una sociedad tan
convulsionada como la colombiana, cayeron como un bálsamo a más de uno,
hastiado del odio y la polarización que se respira en casi todos los sectores
de este país.
Fue bastante interesante ver la forma en que la gente
recibía estos mensajes. Parecía una especie de catarsis colectiva, donde todos
sentían de una forma casi mágica la solución a todos los males. Dejar el
conflicto, hacer paso a la paz, al amor y a la tolerancia era lo que más se
vociferaba desde las redes sociales. “Eso lo dijo Francisco”, siendo repetido
como un mantra, una solución argumentativa a los males que nos aquejan como
humanos.
Pero, siendo ligeramente objetivo, ¿de verdad la sociedad
interiorizó el mensaje papal? Cuando Francisco habló de la cizaña, hubo una
inmensa referencia a cierto expresidente. Una senadora por ahí ofendió a medio
país cuando pidió que no le pusieran una marimonda al papa. Unos y otros se
lanzaban pullas y comentarios ácidos, acomodando el sentido del mensaje papal a
su favor. Entonces, insisto: ¿de verdad Colombia recibió todo el mensaje de
Francisco de la forma adecuada?
El Papa se fue. Mientras que él descansa de su larga jornada,
una señora comparte frases inspiradoras pronunciadas por Francisco durante su
visita al país al mismo tiempo que insulta a otra persona por haberle quitado
la silla del bus. Otro señor va pensando en los mensajes papales a la vez que
le echa el carro encima a un motociclista “por atravesado”. Y así, una serie
infinita de contradicciones morales que invitan a pensar: ¿usted que aprendió
en estos cuatro días de papa?
La visita de Francisco deja un interrogante moral bastante grande, el cual sólo se podrá solucionar con más acciones y menos memes. Así de simple. Un verdadero cambio en la sociedad sólo puede venir de la acción humana que sea capaz de asimilar esos buenos mensajes y ponerlos en práctica. Muy lindos se ven los memes, pero más lindos se verían si se aplicaran en la cotidianidad.
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