ADVERTENCIA: Se permite pensar y opinar diferente. Esto es Opiniones Paralelas. Bienvenido.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Agosto, día 20

Hipócrita.

Lo eres porque te vas y vuelves. Lo eres porque quieres, pero a la vez, no deseas. Lo eres porque simplemente alguien viejo y lleno de canas te lo digo. Lo eres, punto.

No lo eres porque sabes bien que eres inconstante. No lo eres porque tienes definido tu propósito en la vida y quieres alcanzarlo con él. No lo eres porque, en el fondo, te duele cuando fallas. No lo eres porque eres consciente de tus actos. No lo eres porque sabes que eres transparente.

Y en esa eterna dicotomía meditas sobre tu hipocresía, sabiendo que no lo eres, pero a la vez te cuestionas tu falta de honestidad. Tus pensamientos van y vienen, odias tu sinceridad y amas tu falsedad, para que al instante adores tu honestidad y condenes tus mentiras.

Al final, hipócrita, eres y no eres.

sábado, 5 de julio de 2025

Julio, día 5

Polvo eres, polvo somos.

La tarde estaba tibia, el café estaba humeante y las cenizas reposaban en la sobria caja gris ubicada al lado de las flores. Girasoles y orquídeas, tus preferidas, señalaban con paciencia que eras bella y que así, rodeada de amores, flores y café, querías ser despedida y recordada.

Los murmullos iban y venian en torno a tus memorias. Risas apagadas y lágrimas discretas se asomaban entre la gente, entre aquellos que pensábamos en ti, en tu dolor y en tu cura. No era tiempo de juzgar, solo de recordar. En medio de las anécdotas te vi, por última vez, y reviví todo eso que sentía. Por fin pude ordenar mis ideas y me pude despedir de ti, pero no como un adiós definitivo, sino como una pausa cósmica que nos permitirá encontrarnos en otro momento.

Según mis ritos, oré para buscar calma y hallar palabra sagrada que me fortaleciera, busqué el verso perfecto que describe la paz que encuentro al reposar en Dios. También lo hice para que otros, creyentes o no, lo buscaran.

Descendimos al bosque, los árboles imponentes nos custodiaban y los últimos rayos de sol nos protegían. El viento, tu nuevo custodio, nos exigía que te diéramos libertad. Y luego, después de lágrimas y abrazos, alzaste el vuelo, el viento te elevó y te disipaste en el frío de la tarde y el calor de la naturaleza. Al fin, el vuelo que soñabas desde niña comenzó. Mi corazón, al fin eres aire.

Polvo somos, en efecto, pero tú eres polvo de hadas, aire del bosque, abono de estrellas. Gracias por haber estado, gracias por haberme dejado estar y gracias, sobre todo, por enseñarme el sentido correcto del amor, la ternura y el perdón.

Descansa en paz... 

martes, 17 de junio de 2025

Junio, día 17

Despertó de su largo sueño, embriagada por el olor de las flores frescas y el zumbido de las abejas. No entendía lo que pasaba, pues hace apenas unos instantes estaba encerrada en ese diminuto cuarto de baño decorado con baldosas blancas y azules. Recordaba sostener las pastillas en su mano derecha, en la otra, un vaso transparente con agua. Veía su reflejo en el espejo sucio de ese espacio inmaculado. De repente, el vaso cae y se sumerge en una profunda oscuridad.

¿Cómo llegó hasta acá? ¿Dónde está? ¿Por qué tantos colores tan alegres? Nada coincide con esa bruma negra en la que recordaba estar, pero esa oscuridad era mejor: tanta brillantez la mareaba, le producía náuseas. No entendía, quería caer en ese pozo oscuro otra vez, escuchar el quiebre del vaso al caer, dejar de sentir esa sensación alegre y seguir nadando en el mar de su desgracia.

Sin embargo, ella estaba ahí por un propósito. No era casualidad, era la consecuencia. Su paz estaba en la oscuridad, su tormento estaba en la luz. Entonces, estaba siendo castigada. Terca, torpe e inconstante, no entendió que al ahogarse en sus penas no se quedaría allí, sino que iba a trascender. Ahora, esa felicidad en tonos pasteles sería su eterno castigo, la carga que debía soportar por querer acelerar su transito al otro lado.

Y así, en ese bucle de colores y perfumes, pasa su tiempo, sonriendo falsamente, lamentando alegremente que ya descansa de su dolor, reposando en una fantasía que aborrece. Su escape se convirtió en su prisión, pero no quiere arrepentirse: quizá, si lo hace, sería verdaderamente feliz.

Espero que descanses en paz...

martes, 25 de marzo de 2025

Marzo, día 25

Estaba contando historias para divertirte,
Aunque tu rostro refleja que estás triste.

Te reías de mí, te burlabas de mi ironía, 
A pesar de que tú corazón no sonreía.

Pero seguí ahí, viéndote sonreír con tristeza
Y en parte, tu espíritu, reposó con suave tibieza.

No desfallezcas, no te detengas
Hay un mundo afuera que anhela ver tu grandeza.

viernes, 14 de marzo de 2025

Marzo, día 14

Tú tomaste la decisión más precisa
Aunque mis argumentos fueron ligeros
Decidiste sobre nuestras vidas en conjunto
Y no pude, no pude decirte que lo siento.

Ahora te vas y dejas tu esencia en el aire
Sabiendo que tu aroma disipa la oscuridad
Aunque, te confieso, me siento inconstante

Pero, seamos sinceros, ahora somos libres
Una libertad misteriosa, distinta, prudente y tranquila
Somos libres, ya no estamos atados
Y tu podrás alzar vuelo, vivir tranquila
Cruzando altiva los cielos que alguna vez prometí darte en esta o en otra vida.

sábado, 15 de febrero de 2025

Febrero, día 15

Ya ha pasado bastante tiempo desde la última vez en la que plasmé pensamientos en escritos. Quizá el hábito se está deteriorando, pero la necesidad de desahogarme se mantiene. Aunque, siendo justos, han sido mejores días y el torbellino de mis ideas se ha calmado. Hay un truco muy interesante que permite calmar las aguas después de una fuerte tormenta: el ideal de Dios.


De otro lado, he aprendido que la mente se tranquiliza cuando otros sentidos se vuelven más agudos. El escuchar mejor, el ver con más calma, el sentir con mayor intensidad, el saborear con mayor detalle. Mi trabajo sabe a vainilla: es dulce, pero en exceso resulta bastante empalagoso. Mi profesión sabe a café, es amargo, pero con un buen maridaje es posible acompañarlo y hacerlo delicioso. Mi familia... ellos son una mezcla infinita de sabores, una combinación de buenas especias y carnes maduras. Jamás me cansaré de su sabor.


Hay amigos que son como las comidas procesadas: en exceso hacen daño. Hay que etiquetarlos y consumirlos con precaución. Otros tienen el sabor de las naranjas, pues son ácidos y cuentan con algo de dulzura. Finalmente, los vecinos me saben a metal y siempre me dejan un mal sabor de boca.


Hay días en la oficina que me parecen a una guayaba: no me gusta, pero es necesaria para la salud. A pesar de ello, la disfruto cuando se convierte en bocadillo, cuando se esparce como jalea sobre las galletas. Quisiera otro sabor en el trabajo, por allí anda una cereza que puede saber bien, pero tantas cerezas al tiempo pueden enfermar. Pero bueno, mientras tanto seguiré saboreando la vida como mi gato saborea su atún, sabiendo que el ideal de Dios pondrá mejor sazón a mi existencia.

martes, 21 de enero de 2025

Enero, día 21

Se entregó un informe completo. Se logró el cumplimiento de los indicadores, con un índice de satisfacción del 105%. Se recibieron las felicitaciones, los elogios fueron bastantes generosos. A pesar de las quejas, se logró mejorar el porcentaje de utilidades. Por fin, se completó el cierre del año anterior. Los resultados fueron buenos, las pérdidas se controlaron, todo mejoró. En números, pero mejoró.


Se logró conciliar ese caso complejo. Los juzgados han sido, entre todo, ligeramente ágiles y se pudo completar el cierre de varios procesos. Las sentencias han sido favorables. La tasa de litigios mejoró, el índice de conciliación aumentó. Somos buenos, nos volvimos ágiles. En correos, pero ágiles.


Se pagaron los impuestos. Se definió el sistema de gestión, se crearon los formatos, se optimizaron los procesos, se completaron las obras y los recursos se ejecutaron adecuadamente. Se evitaron sanciones, se evitaron pleitos innecesarios. La convivencia mejoró. En teoría, pero mejoró.


Y a pesar de tantos buenos resultados, de cumplir los deberes, de demostrar la inteligencia y la responsabilidad, nada me llena, nada me complace. El deber cumplido es eso, mero cumplimiento. Tareas hechas, insatisfacción manifiesta.


Helado de vainilla, mi favorito. Ya no me agrada. A dormir.

martes, 14 de enero de 2025

Enero, día 14

Me logré inscribir al grado. Al fin tendré un motivo, así sea muy efímero, para celebrar algo después de tanto tiempo. Pero bueno, hay otras cosas que podrían ser motivo de celebración, aunque insisto, sean momentos cortos, tan pasajeros como la vida misma.

Pero sí quiero celebrar, así sea momentáneamente, porque he logrado superarme a mí mismo. El simple hecho de saber y ser más consciente de lo que me pasa debe bastar para celebrar. Claro, después de la fiesta se retoma lo pendiente, pero la pequeña celebración me puede motivar. Debo dejar de ser tan injusto conmigo mismo, porque precisamente por eso es que esas celebraciones serán efímeras.

Muchas pequeñas y más seguidas celebraciones, para que al final la vida sea una fiesta constante, una reunión de pequeñas victorias y buenos recuerdos.

Llega un nuevo correo, otra llamada telefónica, un pequeño triunfo. Continuemos.

miércoles, 8 de enero de 2025

Enero, día 8

Pasó el día. No pasó nada.

Solamente pasa el silencio. El ruidoso y estruendoso silencio.

Por hoy, más silencio.

¿Ojalá pasara algo? Ojalá, pero que ocurra algo positivo. No soporto más tantos escenarios adversos en este momento.

lunes, 6 de enero de 2025

Enero, día 6

Otra vez me desperté muy tarde. Aunque celebré, porque si bien ya el día estaba brillante, logré levantarme. Monté bicicleta, sentí el viento que acariciaba mi rostro y mis piernas funcionaron en un movimiento distinto. Lo puedo considerar una pequeña victoria.
La rutina del diario está funcionando. Ya he logrado capturar algunos pensamientos sueltos y he podido integrar un poco la sobreproducción mental que tengo por estos días. Los resultados me asustan: demasiada ansiedad, bastante incertidumbre. ¿Qué pretendía, acaso? Lo que estoy leyendo es, en últimas, lo que realmente estoy sintiendo. Me estoy sintiendo mal.
Tengo miedo de mañana, específicamente del día de mañana. ¿O no debería tener miedo? Mi mente, mi siempre inagotable imaginación, mi infinita curiosidad, ha proyectado la más tenebrosa jornada de martes. Es posible que ese sueño (esa mísera pesadilla) se vuelva realidad: mañana es posible que exploten esas tuberías y me ahogue en ese mar de vergüenza. No lo sé.
La pequeña victoria del día se desvanece y empieza a tomar forma el miedo del mañana. Amanecerá y veremos.

miércoles, 1 de enero de 2025

Enero, día 1

Como buen inicio de año, desperté muy tarde. O muy temprano, no lo sé. Había demasiado silencio en el barrio, pero sobre el medio día inició el bullicio de los asados. El olor del humo en toda la cuadra, las porciones de carne listas, las papas saladas y la mazorca con mantequilla. Cerveza, en abundancia. Comida, demasiada para una sola familia. Chistes flojos del año anterior, en cantidades promedio. Algunas fotos con los niños, escuchar la pólvora que le sobró a los vecinos, intentar oír las rancheras de la casa del lado que se confundían con las canciones de merengue que sonaban en el patio de nuestra casa. Un típico inicio de año, pero con una diferencia abismal: no encuentro la motivación para iniciar (o continuar) esta anualidad. Un postre ligero para la cena, dos vasos de agua e intentar dormir un sueño que no relaja, sino que asusta.

Cae la noche, la oscuridad trae consigo más silencio. Pero en mi cabeza resuena ese zumbido de duda, la incertidumbre de otro año y los pendientes del anterior. No debería ser primero, no se debería reiniciar la cuenta. Al fin y al cabo, la misma incertidumbre continua y, tal como sospecho, no tiene fin.